Soller fue durante siglos el proveedor principal de frutas de Mallorca; Sus jugosas naranjas exportadas en todo el mundo. Sólo había un problema: la dificultad de transportar las naranjas por el terreno accidentado hasta la capital y el principal puerto de exportación de Palma. Afortunadamente, los comerciantes de frutas pensaron en construir un ferrocarril desde Soller a Palma. El resultado de esto es uno de los viajes ferroviarios más espectacularmente bellos de Europa.